domingo, 6 de septiembre de 2009

el águila-sol y la serpiente de dos cabezas

este collar resume la cosmogonía protonahua: el águila-sol, con su cresta emplumada de rayos, devora triunfalmente una de las cabezas de la serpiente estrellada, que aprovecha el trágico descuido para arremeter sigilosamente con la cabeza del ocaso.


esta fábula sacra explica el estoicismo, la dualidad y las nociones del destino y los ciclos de la vida que rescato de estas culturas, mientras que a través del trazo, el diseño y los colores busco reflejar la simplicidad, el misticismo y la gracia que admiro en sus representaciones.

el diseño me vino de tres motivos: el primero, el escudo nacional, el segundo, el águila-sol plasmada en la más fina vasija del museo de chalchihuites, zacatecas (ver aquí), y el tercero, la serpiente bicéfala punteada de estrellas y ojeada con lunas que aparece en un retablo sintético del mismo museo.

hasta la fecha no he visto en ninguna vasija, pared o figurilla la interacción entre esa serpiente y aquella águila. pero esto se debe definitivamente a que estas culturas eran extremadamente simbolistas. podrían interpretar simplista, burda o irrespetuosa mi representación de esta batalla celestial, que se puede sugerir más propiamente con una sucesión de 52 puntos y rayas, donde el punto es el ojo y la línea la pestaña, y donde la repetición monótona de estos motivos es la sucesión harmónica del día y la noche, hasta el fin de una era.

desde este contexto, el escudo nacional representa para mí el rompimiento de la cultura nahua con las culturas protonahuas: los nómadas chichimecas que se asentaron en tenochtitlán creían en la interminable lucha del águila y la serpiente de dos cabezas -la hora de ocupación y la hora de partida de un asentamiento- hasta que sus astutos sacerdotes decidieron poner fin al dilema mediante el sacrificio humano y la guerra de ocupación.

así, mientras que en el modelo protonahua la hora en que la serpiente se comerá al águila y la tribu partirá a otra tierra es inevitable, en el modelo nahua el águila puede aplazar o cancelar el ataque de la serpiente "tocando madera" en un corazón-pitahaya--el corazón de otro. la connotación es muy audaz: "ya no tenemos que vagar por los valles; podemos quedarnos en esta tierra y acrecentar nuestras posesiones. solo tenemos que violentar a sus propietarios y alimentar al sol con sus corazones para que la noche nunca llegue a nuestro imperio."

este rompimiento con la cultura nómada y libertaria de la población ha de haber sido un proceso muy dificil para sus pobladores, que tuvieron que acomodarse a una cultura sedentaria y meticulosamente jerarquizada para conformar un imperio que no tendría fin mientras hubieran pueblos qué dominar y de los cuales extraer tributo de sangre, de lujos, de sustento. el sacrificio humano era méramente simbólico; el dominio y el tributo eran lo que mantenía al sol resplandeciente sobre sus templos, y prueba de ello fue que tan pronto como los españoles se comenzaron a hacer de oro y poder llegó el ocaso de su imperio.

sin embargo, el escudo nacional sigue ahí, recordándonos que podemos hacernos más ricos y poderosos a costa del prójimo, y que, en general, podemos aplazar la llegada de nuestras noches achicando los días de los demás; no viviendo en armonía con el orden cósmico y el derecho ajeno. el escudo nacional sigue ahí, pero el pueblo que borró la segunda cabeza de la serpiente no quitó con eso su segunda vida.

en fin, de la experiencia trágica de los aztecas y el mito de la serpiente de las dos cabezas extraigo las siguientes lecciones:

la primera, que hay que perseguir el justo medio. si en lugar de mantenernos en equilibrio nos damos a perseguir más tareas de las que podemos controlar o mayor empresa de la que podemos estabilizar, no encontraremos más que triunfos y derrotas donde debería haber seguridad y constancia.

la segunda, que lo que tienen en común el triunfalismo y el derrotismo es el descuido, y que la soberbia lleva al mismo puerto que la condescendencia. uno no es más digno cuando triunfa, uno no se vuelve más justo en la gloria; no hay nada que celebrar en la victoria y en todo caso hay más que reprochar en la hybris.

la tercera, que si bien una lucha puede generar ganadores, el conflicto siempre generará conflictos. internos y externos. exáctamente cuándo se limitaron las opciones a vivir en competencia y tensión? porqué pasar tedio, molestia y peligro cuando se puede adoptar una cultura de la colaboración tan fácil como se ha estado aplicando una cultura del conflicto?

el collar cuesta $200 y es parte de una serie chalchihuites que estoy en proceso de acabar :)

1 comentario:

Alix Hessen dijo...
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