jueves, 6 de marzo de 2008

cómo dialogar con un extremista

hay dos tipos de extremistas de diestra y siniestra: el fundamentalista consciente y el extremista alienado.

estos dos tipos de extremismos no son forzosamente diferentes niveles del mismo fenómeno--aunque se pueden dar como etapas (avanzadas o iniciales) del mismo proceso de fanatización de uno mismo y deshumanización del otro.

no queramos buscarle los tres pies al gato. lo que tienen en común el extremista consciente y el alienado es que son extremistas: fijan fines extremistas y recurren a métodos extremistas. lo que los distingue es el grado de consciencia que tienen estos al momento de tomar decisiones que pueden infringir los derechos de terceras personas.

el extremista consciente está a la altura de sus acciones. está consciente de las consecuencias expresadas en daños a terceros que conllevaría la ejecución de las medidas extremas designadas. sabe que al menos esos daños a terceros no están contemplados dentro de la lucha por su "noble causa" y a veces hasta contradicen sus "grandes ideales." seguramente pasa noches enteras tratando de "resolver" (pues supone que hace lo correcto) este conflicto moral. y, en efecto, acaba "encontrando" una "solución" a ese conflicto moral; esto es, termina justificándose acciones para las que, si fueran hechas por otro partido, jamás hallaría razones suficientes para justificar (pues no las hay. en ningún caso.); acciones que siempre acusaría, correctamente, de cobardes, abusivas, desalmadas, etc. si tan solo fueran hechas por un no-afiliado.

la señal de vida que manifiesta el juicio y la consciencia de este extremista es que todavía se toma la molestia de justificarse sus acciones. no estoy diciendo que esto sea muy considerado de su parte (en lugar de buscarse justificaciones destructivas debería buscarse soluciones incluyentes en las que todos ganasen o nadie perdiese), pero no podemos negar que existe una esperanza de que, en uno de sus exámenes de consciencia, el extremista consciente no llegue a justificarse alguna de las barbaridades que pase por su mente o la de sus compañeros.

el extremista alienado, en cambio, realiza acciones que exigen más juicio y consciencia de lo que le queda. ya no está consciente de los daños a terceros que sus "heroicas hazañas" conllevan. por lo mismo, ni siquiera nota el conflicto moral que las consecuencias de sus "gestas revolucionarias" o "patrióticas" implican. duerme como piedra pues no hay nada que "resolver." y no tiene necesidad de justificarse nada pues todo lo toma por predicado.

el extremista alienado es un zombie ideológico que vive en un limbo de responsabilidad (un paraíso de permisividad) para el que "avisar" toma el lugar de "justificar."
los que leímos la entrevista a raúl reyes (ex número 2 de las farc), de la que traduje extractos el lunes, pudimos notar que, cuando se le inquiría sobre el uso de minas antipersona, reyes no veía la necesidad de justificar el uso de estas armas que tienden a causar bajas civiles, y más bien se limitaba a lamentar las bajas civiles y a recomendar más precaución a los civiles. estas ingenuísimas declaraciones evidenciaban que 1). reyes no cuestionaba el uso de minas antipersona, y 2). reyes no se hacía responsable de las bajas civiles causadas por estas minas. no nos debería de sorprender entonces que reyes no viera ninguna necesidad de justificar sus acciones, pues no veía nada malo en ellas.
en mi opinión, solo Ossama podría superar esa mortífera ingenuidad.

en fin, tomando esto en cuenta, el modo de abordar al extremista consciente es dirigiéndose a su consciencia y al sentido común, a fin de cuentas, este es un ser humano con consciencia moral titilante y juicio tendencioso, pero presente.
habíamos dicho que si raúl reyes hubiera sido un hombre de juicio se le podría haber inquirido: "bueno, y por qué ha de ser la responsabilidad del civil el evadir tus minas? por qué las colocas del todo si sabes que 'estos casos (esto es, bajas civiles) siempre ocurren'? en dónde exactamente está la conexión entre la justicia social y esta lotería de la destrucción? etc."

en cambio, el modo de abordar al extremista alienado es utilizando su retórica y su biblia para hacerlo caer en cuenta de las ofensas que este hace a su propio credo cuando recurre a medidas extremas.
en el caso de raúl reyes, por ejemplo, se podría comenzar por mencionar que son precisamente los más oprimidos quienes tienden a pasar a pie por las vías que las farc minan. luego se podría usar su lenguaje para evidenciar que sus métodos perjudican desproporcionadamente al proletariado ahullentando la inversión y agudizando el desempleo.

en caso de que el extremista en cuestión no accediera a desminar el campo, se podría sugerir que al menos comenzara por invertir cierta cantidad de dinero en un fondo de emergencia por cada nueva mina que plante su organización para que con los recursos derivados de ese fondo se traten a los damnificados o se pensionen a los familiares de los damnificados.
esta medida, por controvertida que parezca, representaría al menos cierto progreso en lo que se desmina el campo, y convendría a los damnificados y/o sus familiares dadas las condiciones existentes, así como a las farc mismas que pulirían su imágen de empresa destructiva "socialmente responsable."

1 comentario:

Guillermo dijo...

Para mí es un misterio que alguien haga algo muy malo sabiendo que es malo. Algo que puede comenzar a explicarlo son las racionalizaciones, el deseo de justificar algo ante los demás o inclusive de engañar a nuestra propia conciencia, el coraje por agravios reales o percibidos y la sed de venganza que eso genera, etc.
También creo que a veces es conveniente sacrificar algo de autoestima para poder arrepentirnos de malas acciones. Curiosamente, sólo quien está dispuesto a sacrificar esa autoestima al asumir la tristeza por acciones malas que uno ha cometido es quien puede en realidad amarse correctamente a sí mismo. Esta es la paradoja del "self-love versus self-esteem" de que hablaba el psiquiatra Scott Peck en sus libros.